En un contexto actual marcado por la sobreexposición a estímulos digitales y una vida cotidiana acelerada, resulta fundamental integrar herramientas que permitan a los menores gestionar su bienestar emocional. Según el psiquiatra infantojuvenil Christian Plebst, la meditación funciona como un recurso clave para que los niños exploren su mundo interior, identificando pensamientos y sensaciones. Al incorporar pausas conscientes en la rutina diaria, los pequeños logran desarrollar una mayor capacidad de autorregulación. Esta práctica no solo ayuda a frenar el ritmo frenético del entorno, sino que también facilita el reconocimiento de las emociones propias, promoviendo un desarrollo saludable desde edades tempranas. La iniciativa, vinculada a proyectos educativos, busca normalizar estos momentos de atención plena como un pilar esencial en la crianza contemporánea, permitiendo que los niños establezcan una conexión más profunda con su estado interno frente a las demandas del mundo exterior.
Source : La Nación
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